Formas de representar el color sobre papel impreso

Encontrar un método de impresión efectivo supuso un trabajo de siglos. Toda o casi toda la gestión de color que realizamos hoy en día en el flujo digital se basa en un modelo RGB digital ya que así es como nuestros ojos registran el color. ¿Pero cómo se llegó al modelo impreso CMYK?

Pasar una imagen digital hoy en día de un modo de color RGB a otro CMYK es muy sencillo. Obvio, deberemos de tener en cuenta todos los aspectos de pérdida de gama de color y meditar sobre qué propósito de conversión será el más adecuado. Sin embargo, hace no tantos años estas ayudas no existían y había que realizar todo el proceso de forma analógica. Para ello, se idearon unos métodos de conversión que serán los que veamos ahora.

Una forma orgánica del RGB

Cuando estamos observando una fotografía lo hacemos sobre una superficie opaca. Realmente, casi nunca lo es, pero para el ejemplo nos sirve. El pigmento unido a su vehículo se habrá depositado sobre la superficie, anclándose perfectamente. En ese momento, la imagen de nuestro monitor habrá pasado de un modo aditivo, RGB, a otro sustractivo. Puede ser CMY con apoyo de negro o uno más completo como el CMYKOG. Con negros mates o grises. Es lo mismo, es una imagen en un modelo sustractivo. La paradoja es que seguimos viéndola con nuestra visión, que es un RGB orgánico.

Louis Ducos du Hauron, en tricromía
Vista de Agen, Francia en 1877, por Louis Ducos du Hauron, en tricromía.

Es luz reflejada…

Las imágenes son luz reflejada. Luz blanca que si separamos lo hará en RGB. Sobre una superficie verde, en separación un mosaico de tramas amarillas y azules, el método es sencillo. La longitud de onda del rojo y el azul serán absorbidos y veremos la luz verde reflejada. Nuestro cerebro se encargará de interpretar todo ello de una forma lógica.

En el caso de que la superficie sea un cian, la luz blanca llegará (RGB) y la luz roja será absorbida, pero la verde y la azul no. Nuestra visión interpretará eso como un azul verdoso. Es el cian. Estamos suponiendo que la luz que llega es equilibrada. Pero su hubiese dominantes rojizas (4.000K) o azulados (6.500 K) nuestra percepción del color cambiaría de forma drástica al recibir más energía de otras longitudes de onda.

Esa es, de una forma muy básica, como vemos una imagen CMYK con una luz RGB y nuestro motor de color cerebral es capaz de entender la información y ocupar las lagunas con información propia.

Se podría dar el caso de que, por ejemplo, la luz estuviese tan modificada que fuese roja exclusivamente, al iluminar una superficie verde (50% trama cian+ 50 trama amarillo) nuestro cerebro no podría entender la información. Claro, resulta que una superficie verde absorbe el rojo de forma íntegra. Bueno, lo veríamos negro. Por supuesto, los colores no son nunca tan puros y siempre están combinados y existen luces contaminantes de la escena. Normalmente, lo que vemos reflejado es un conjunto de longitudes de onda de mayor o menor intensidad que nos darán los matices del color.

Todo para engañar a nuestro cerebro

Pero para llegar a esto, los humanos hemos debido entender como “ve” nuestro cerebro para poder engañarlo. Por eso otros modelos sustractivos como el RYB o el VOG (violet, orange y green) no funcionaron. Las tintas exactas que logran una respuesta adecuada de nuestro cerebro y consiguen la mayor gama de color reproducible en separación es el CMY. Tras múltiples pruebas y errores se consiguieron las mezclas adecuadas para obtener las tintas más puras para esta misión. Lo que debemos conseguir al imprimir una imagen en CMY es hacerlo con los pigmentos adecuados que mejor trabajen con la luz RGB. Por eso es tan importante la luz normalizada al visualizar originales. La luz es la herramienta principal a través de la cual conseguimos todo.

Conversión de RGB a CMY

Modelo RYB
Modelo RYB. Un modelo fallido de color en la impresión que intentaba reproducir el RGB.

La forma de descomponer una imagen RGB es hacerlo en tres canales C,M,Y con el apoyo del negro. El negro es una tinta comodín que aporta contraste y negros más puros. En un modelo ideal, con las tintas cian, amarillo y magenta, se podría haber conseguido el negro, pero no existen pigmentos tan puros y aunque los hubiese, haría falta tanta tinta superpuesta que no sería viable a nivel técnico hacerlo. Así que con una capa de tinta negra conseguimos ese color, o la ausencia de él, con un 100% de cobertura sobre el pliego.

El pionero: Louis Ducos du Hauron

Louis Ducos du Hauron

El pionero de la separación CMY fue Louis Ducos du Hauron (1), un fotógrafo francés poco conocido de la Gironda. En 1869 escribió Les Couleurs en Photographie.

La forma de realizar la separación de una imagen RGB es hacerlo mediante filtros de colores. Estos en algunos casos, los filtros coloreados iluminados por una luz blanca equilibrada, dejarán pasar una longitud de onda determinada, absorberán el resto, y con otros filtros, otras diferentes. La forma es muy similar a la que usan los colorímetros triestímulo para identificar el color sobre un iluminante dado, sin sufrir metamerismo.

Por lo tanto, para obtener las placas CMY usaremos tres filtros RGB para filtrar la luz blanca.

El ejemplo práctico de esto es un color blanco, es decir, la ausencia de tinta en un modelo sustractivo. En ese caso, la luz RGB no sería absorbida por ningún filtro, dejando vacío el espacio. Podría ser una zona del impreso sin tinta: un cielo quemado, una superficie nívea muy expuesta o cualquier cosa. Los canales RGB estarían, por lo tanto, estarían llenos de información. La inversión de ésta los deja vacíos en los canales CMY, creando un espacio sin tinta.

RGB a CMY
Conversión de RGB a CMYK

Un color verde en una separación CMY sería diferente. Al iluminar la superficie verde con luz blanca, compuesta de RGB, recordemos, ésta absorbería las longitudes de onda roja y azul, y solo dejaría pasar la longitud verde. Con ello, tendríamos un canal RGB exclusivamente verde. Si invertimos esta información en los canales CMY, generaría información en dos canales, el C y el Y, dejando el magenta sin información. La información superpuesta de estos dos canales, C y Y, nos daría el color verde en un modelo sustractivo.

Nunca es una separación tan evidente. La información de color se encuentra entremezclada y no suele ser tan dominante. Solo con cielos azules, praderas muy verdes o elementos similares funciona así. La información en los canales estará modulada por la intensidad del color. En ocasiones un color dado será absorbido por el filtro en un 80% o un 20%, mezclándose en la separación con otro 30% de otro canal, arrojando diferentes colores y transiciones en una imagen. En la práctica, los canales monocromáticos de la separación CMY se verán con espacios más oscuros y claros. Si, en cambio, es una fotografía con una superficie negra, por ejemplo un cielo nocturno, la luz RGB al incidir será bloqueada por los filtros, dejando ausente la información de los canales RGB. La inversión de esta información será la ocupación de los canales CMY, generando el color negro.

Problemas físicos durante la conversión

Tramados CMYK
Tramados CMYK con sus correspondientes lineaturas.

Los primeros problemas que hubo con este tipo de conversión cromática de un modelo RGB, luz, a otro CMY, reflejo, fueron los colores indebidos. Esto es así porque los pigmentos de las tintas de proceso, que fue como se llamaron a los colores CMY, no tenían la pureza adecuada. Además, los problemas para obtener el color negro eran evidentes por este mismo problema. Con el tiempo, se incluyó un nuevo canal para ofrecer contraste, el negro, llamado K para no confundirlo con el B, de Blue. Otro problema fue con los filtros para trabajar en las cámaras de los cuartos oscuros de las imprentas. No eran todo lo buenos que debieran y generaban colores extraños durante la impresión al permitir el paso de información cuando no debían. En este caso, la industria se puso a trabajar en ello, creando filtros de banda estrecha (narrowband), muy estrictos con el paso de información, y los de banda ancha (broadband), más permisivos. Los filtros también se deterioraban con el paso del tiempo y las bombillas halógenas, muy intensas. Quiero anotar que el precio de los filtros durante toda la vida del proceso era exorbitante. El reemplazo de estos filtros de alargaba hasta que el deterioro era evidente.

Podemos pensar, pues, que, a principios del siglo XX, con un desarrollo escaso de los filtros RGB y una estandarización todavía lejana de las tintas de proceso y sus defectos de pigmentos, la impresión offset debía de ser un acto complejo. Podríamos añadir el costoso elemento de la plancha de zinc o la polimetálica graneada a mano.

El tramado

Separación CMYK
Proceso CMYK en separación

En este apartado he dejado para el final el proceso de tramado. Con la separación CMYK, las tintas offset o en huecograbado, se superponen unas a otras. En la impresión en cuatro cuerpos, a diferencia de la litografía clásica que se hacían cuatro pasadas por separado, el papel de la bobina o pliego recorre los cuerpos de impresión consecutivamente antes de salir de la máquina. Las tintas en ambos sistemas de impresión son transparentes. Es decir, no generan películas opacas como en la serigrafía. Si superpones varias capas de tinta de proceso sin tramar, el color se mezcla y se convierte en un marrón sucio.

Por ello, en el mismo cuarto oscuro pronto idearon un método para distribuir la información de los diferentes canales CMYK. Con la técnica del tramado, simplemente incluyendo un pliego de acetato con la denominada trama cristal entre la cámara y la película, al enfocar consiguieron que la información se separase en pequeños puntos de pequeño tamaño. Cada uno de ellos en líneas, las tramas AM (modulación por amplitud). Conocidas también como tramas periódicas. Diferentes lineaturas y ángulos de cada color que permite que los impresos se vean limpios y sin superposiciones indeseadas.

Iván Rodríguez Cortés, Técnico superior en Artes Gráficas.

1) Coe, Brian Colour Photography. The first hundred years 1840-1940, (1978) Ash & Grant, ISBN 0-904069-24-9